Hoppers: todos estamos en el mismo mundo

 HOPPERS



El pasado lunes finalmente fui a ver esta película. Ha recibido bastantes críticas, tanto positivas como negativas. 

La trama gira entorno a una niña con padres ausentes que fue criada por su abuela. Ella le inculcó el amor por la naturaleza. Cuando crece, se vuelve una antisistema, lucha en contra de la construcción de una circunvalación que atravesaría el claro que hay al lado de su casa. Sitio donde iba siempre con su abuela. 

El mensaje que trata de compartir la película es el mismo que el que daba Robot Salvaje (otro peliculón, con un tono más adulto). La tierra no es nuestra ni de nadie, todos habitamos en ella. 

Múltiples filósofos como Henry David Thoreau y Souleymane Bachir Diagne ya se pronunciaron respecto a este tema. Comparten una misma perspectiva. Los humanos no somos los dueños, si no los protectores de la Tierra.  El hecho de habitar la Tierra es un evento tan fortuito como limitado. No debemos pensar en huir a Marte, sino preservar lo que tenemos. Debemos fomentar el sentimiento de libertad y no de control en la Tierra, no tiene sentido dividir en propiedades privadas la Tierra. Esto solo aumenta el sentimiento de control y posesión sobre la Tierra, no el de pertenencia. 

Diagne advierte que los humanos no somos los poseedores si no inquilinos del planeta. Lo cual implica un sentido de protección o custodia en vez de explotación. 

Si seguimos extraendo recursos, destruyendo parajes naturales, y con ellos la fauna local, es lo mismo que destruise a uno mismo. 

Hoppers, a través de la idea de poder y rey que tienen los animales vs la de los humanos nos muestra como un "buen" rey actua (Rey George) y como los malos abusan de su poder (Alcalde Jerry y Rey Larva), viéndose a sí mismos como poseedores del mundo y no como inquilinos. 

El Rey George sería la figura ideal, cree en la bondad de todos los seres humanos, se ve a sí mismo como un residente de la tierra y no un poseedor de ella. Respeta las demás vidas y no concibe la propiedad privada, creó un refugio  al cual todos pueden acceder, incluso los humanos.

Nuestra protagonista, Mabel, comete el error de diferenciar entre humanos y animales. Su visión está sesgada y ve al humano como malo y al animal como víctima; cuando la larva asciende al poder se da cuenta de que los animales no son víctimas, si no agentes inconscientes de las injusticas de los humanos.  

A lo largo de la película, Mabel va cambiando su punto de vista. Los humanos ya no son tan malos ni los animales tan buenos. Sigue luchando por la naturaleza pero desde un punto más racional, comprensivo y maduro. 

El mensaje está claro, hay que cuidar la Tierra. Para ello debemos respetar a los demás inquilinos, no debemos creernos los poseedores, pues en última instancia sería la Tierra su propio sujeto.  Destruir la naturaleza, y con ello la Tierra, es lo mismo que tirar rocas sobre tu tejado. Lo mismo pasa si matamos a los animales. 

Al ser nosotros, los humanos, criaturas racionales, se nos ha dado la oportunidad de regularnos y proteger de forma consciente la Tierra. No obstante, el humano en su inmensa avaricia decide usar el intelecto para beneficios propios y no globales. 

Ojalá el mensaje haya calado en los expectadores, porque hemos llegado a un punto de no retorno.  Tal vez ya estemos más allá de la salvación y más cerca de Hail Mary...

Puntuación:★★★★☆







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